La conciencia testigo

LA CONCIENCIA TESTIGO

DIÁLOGO ARISTOTÉLICO IMAGINARIO ENTRE ÉL Y ELLA.

 

El: Hablamos de la Gran Cadena del Ser, y hemos llegado al próximo paso que la Humanidad tiene por delante: El Testigo Interior ¿A qué llamas la Conciencia Testigo?

 

Ella: Llega un momento en el que el ser humano está preparado para conocer su mente, y de la misma forma que el ojo no se ve a sí mismo, con lo que para conocerlo hay que trascenderlo, de la misma forma para conocer la mente hay que transcender a la propia mente. Este es un estado en el que la persona, no solo trasciende los procesos cognitivos del mundo racional, sino también los ámbitos imaginativos y cualesquiera de lo procesos del ver y percibir que le ocurran en su día a día, es capaz de mirar desapasionadamente todo su acontecer y no ser atrapado emocionalmente en ello.

 

El: ¿Trascender? ¿Qué quiere decir?

 

Ella: Quiere esto decir que estamos hablando de un espacio de “identidad”, desde el que se puede observar la mente y en consecuencia, todos aquellos contenidos de la misma, ya sean de tipo racional e intuitivo, lógico y analógico, ó verbal e imaginativo. Es un logro evolutivo de la humanidad en ascenso, veo lo que mi mente piensa, lo que dice mi boca, el movimiento de mi persona, y lo veo como una gran filmación que no afecta a mi conciencia profunda. Esta es la gran enseñanza de vivir en atención a ese Testigo interno.

 

El: Bueno, comprendo. Eso alguna vez dicho de que “El ojo no se ve a sí mismo”, me parece algo difícil de digerir.

 

Ella: Ningún pez hablará del agua, mientras no haya salido alguna vez de ella y la haya “visto” o hecho consciente. Mientras tanto, el agua no existirá para él, simplemente será él mismo agua. Solamente trascendiendo el mundo del agua, y dándose cuenta de ella, por ejemplo desde el aire, podrá saber e integrar esa masa en la que se ve inmerso. Pues lo mismo pasa con nuestra mente, mientras no la podamos “observar” desde un punto de observación superior, es decir, “saliendo de ella, no sabremos nada acerca de ella y estaremos confundidos en el mar de esos contenidos de pensamiento sin fin…

 

El: Ese punto de observación más allá del pensamiento ¿es lo que llamamos el Testigo?

 

Ella: sí, por supuesto; como ese punto inamovible en el que se sitúa el observador, el veedor silencioso que todo lo ve; ese espacio de consciencia desde donde arranca el movimiento del “péndulo del vivir”.¿Te imaginas a tu yo observándote desde ese inamovible y neutral, “tercer punto del péndulo”, mas allá de su dualidad neurofisiológica cerebral en la estamos inmersos en la vulgaridad cotidiana, placer dolor, dentro fuera y fueras capaz de mirar más adentro de tus dos ojos?

 

El: Sí me lo imagino. Es como el que está en la cima de una montaña y mira al valle, ve el valle, las carreteras, los pueblos, el mar circundante, los barcos, lo ve todo, algo así como un estado contemplativo neutral pero para uno mismo. El punto inamovible de observación. ¿Ese soy yo?

 

Ella: Aunque tú eres todo. Ese nivel de observación consciente eres tú en realidad. Por debajo de dicho punto, se mueve cada polo de la dualidad de la vida, bien sea el fracaso y el éxito, el bien y el mal, la rigidez y la flexibilidad, y tantas otras experiencias duales en las que se desenvuelve el plano mental más habitual de los seres humanos. Desde ese punto absoluto de identidad eres capaz de observar, es decir, darse cuenta de tus raíces y motivos mentales, de tus programas mentales y de tus procesos evolutivos y, por supuesto, a comenzar a estar más des-afectado de sus efectos, mas liberado de resultados.

 

El: Me puede sonar a apatía, poco entusiasmo, introversión…..

 

Ella: Observa que estamos hablando de un punto neutral y absoluto, un plano transpersonal , desde el que se “ven” los pensamientos que auto-circulan, desde el que se observan las emociones, las imágenes, las máscaras internas y todos los juegos de la mente egóica. Tú, desde ahí, observarás tus risas y tus lágrimas y podrás asimismo observar el entusiasmo de tu mente estando fuera de juego, de eso se trata, de estar fuera de la escena donde se proyecta la película de tu vida, solo que tu ya no eres el primer actor, estás mas allá de la película.

 

El: Pero, ¿estamos hablando de disociación?

 

Ella: Estamos hablando de consciencia. Para conocer la mente, no podrás hacerlo desde la mente, sino que deberás de trascenderla a un punto de observación, que en, este caso, los sabios de todos los tiempos nos han nombrado este paso como la puerta de entrada a la liberación del espíritu en acción. Desde esta perspectiva el Testigo sólo observa, se da cuenta, y en realidad Él no piensa, sino que observa a la parte que piensa del uno mismo. Créeme, la Conciencia Testigo supone toda una aspiración de logro para los que se encuentran saliendo del nivel racionalista en proceso de despertar, es el ejercicio que nos está empezando a llevar al nuevo nivel de la humanidad.

 

Palabras de Nisargadatta Majarah:

Recuerda, no eres la charla que oyes en tu cabeza; eres el testigo que oye esa charla.

 

Sin embargo, si te soy honrado, todavía me cuesta entender algo más allá del pensamiento.

 

Ella: Lo comprendo, casi todo el mundo se mueve ahí: “Pienso luego existo”, cuando el paradigma desde el que te hablo no es el del pensamiento, sino el de la consciencia. La experiencia del -darse cuenta- del pensamiento es una vivencia de contemplación espiritual muy potente, que va directa sobre el pensador, que es tu otro yo, una de tantas sub-personalidades que se mueven de aquí para allí dentro de tu mente, que son pasajeras, falsas y perturbadoras y considerándolas como funciones menores son “testificadas”, por ti mismo, como testigo, como espectador.

 

 

El: Me parece sugerente este progresivo darse cuenta desde un punto “espectador”.

 

Ella: Te voy a citar unas reflexiones luminosas que expone Ken Wilber acerca de este estado. Te adelanto que son experiencias profundas de muchos años de auto-observación meditativa, expresadas en clave poética, ya que no es función de la mente racional alcanzar la profundidad de esta experiencia.

 

Ken Wilber: “Cuando descanso en el testigo puro y simple, dejo de estar a merced de las experiencias gozosas o aterradoras, todas las experiencias discurren por mi rostro original como lo hacen las nubes por el cielo trasparente del otoño, y en mí hay cabida para todo.

 

Cuando descanso en el testigo simple, claro y omnipresente, estoy reposando en lo no nacido, en el Espíritu intrínseco, en la Vacuidad primordial, en la libertad infinita… Las cosas que pueden ser vistas son placenteras o dolorosas, afortunadas o tristes, gozosas o terribles, sanas o enfermas, pero el vidente de todas esas cosas no es afortunado ni triste, gozoso ni temible, sano ni enfermo, sino sencillamente Libre.

Como testigo puro y simple yo estoy libre de todos los objetos, libre de todos los sujetos, completamente libre del tiempo y del espacio, del nacimiento y de la muerte y de todas las cosas que se hallan entre el nacimiento y la muerte. Yo soy, sencillamente, libre.

 

Descansando en la conciencia simple, clara y omnipresente, es como descubro que no existe ningún interior y ningún exterior, ningún sujeto y ningún objeto. Las cosas y sucesos siguen emergiendo con claridad -las nubes se desplazan, los pájaros cantan y la brisa fresca sigue soplando- pero no hay ningún yo separado detrás de todo ello. Los hechos simplemente emergen tal como son, sin la menor referencia constante al yo o al sujeto contraído…

 

Pero cuando descanso en la conciencia simple, clara y omnipresente dejo de protegerme, el dentro y el fuera desaparecen por completo y lo único que existe es lo siguiente… Yo ya no estoy aquí a este lado de mi rostro, contemplando un mundo que se halle ahí fuera, sino que simplemente soy el mundo.

Yo ya no estoy aquí, he perdido mi identidad y he descubierto mi rostro original, el Kosmos mismo. En la pura conciencia omnipresente, los pájaros cantan y yo soy eso, el sol resplandece y yo soy eso, la luna riela y yo soy eso…. Cuando dejo de protegerme y desaparezco termino descubriendo a Dios en la conciencia simple omnipresente.

Cuando usted es el testigo de todos los objetos y todos los objetos emanan de usted, usted permanece en la libertad última, en la vasta amplitud de la inmensidad del espacio. En ese único gusto, el viento ya no sopla sobre usted, sino que lo hace desde su interior, el Sol ya no brilla sobre usted sino que irradia desde el centro mismo de su ser, y cuando llueve es usted mismo quien está derramándose. Entonces podrá beber el Océano Pacífico en un solo trago y tragarse el universo entero, las supernovas nacerán y morirán dentro de su corazón y las galaxias girarán incesantemente en el centro de su corazón y todo resultará tan sencillo como el canto del petirrojo en un amanecer transparente como el cristal…

 

Cuando descanso en el simple testigo omnipresente estoy enfrente mismo del Espíritu. Eckart dijo que “Dios se halla más cerca de mí que yo”. No podemos alejarnos de él, porque siempre somos él. Éste es también el motivo por el cual los budas nunca han entrado en ese estado y los seres sensibles jamás lo han abandonado.

 

Cuando descanso en el testigo puro y simple advierto que esta conciencia no es experiencia. Es consciente de las experiencias pero no es, en si misma, una experiencia. Las experiencias van y vienen, aparecen y desaparecen, tienen un comienzo en el tiempo, perduran durante un tiempo y terminan desvaneciéndose…

 

Cuando descanso en el testigo puro y simple, comienzo incluso a advertir que el testigo no es una entidad o una cosa separada de lo que atestigua. Todas las cosas emanan del testigo y el testigo mismo se derrama en todas las cosas.

 

Creemos que perder nuestro prestigio es como morir, lo que es profundamente cierto: ¡no queremos perder nuestro prestigio porque no queremos morir! ¡no queremos perder la sensación de identidad separada! Pero ese miedo primordial a perder prestigio es en realidad la raíz de nuestra agonía mas profunda, porque el intento de protegernos -de salvar nuestra identidad cuerpo mente- es el propio mecanismo del sufrimiento, el propio mecanismo que termina escindiendo el Kosmos en un interior versus exterior, fractura brutal que experimentamos como sufrimiento.

 

Buscar al testigo es equivocarse por completo, porque el mismo hecho de buscar constituye el principal de los errores ¿Cómo sería posible buscar lo que ahora mismo es consciente de esta página? ¡Tú eres eso! Es imposible buscar al buscador…. Antes de que Abraham fuera, yo ya era. Antes del Big-Bang, yo ya era. Y después de que el Universo se disuelva, yo seguiré siendo. En todas las cosas grandes o pequeñas, yo soy. Y jamás podré ser visto, oído, sentido ni conocido. Yo soy es el testigo omnipresente….

 

No es que tenga que traer esa conciencia simple a la existencia, ni tampoco que deba de tratar de entrar en ese estado. No tengo que hacer el menor esfuerzo, solo darme cuenta de que ya soy consciente de los cielos, percatarme de que ya soy consciente de las nubes, advertir que el testigo omnipresente se halla ya completamente operativo y que no es algo difícil de alcanzar, sino por el contrario imposible de evitar. Nunca he dejado de estar inmerso en esa conciencia omnipresente, la vacuidad esencial de la que emana toda manifestación.

 

El Espíritu es lo único que no ha estado ausente, lo único que ha permanecido inmutable en medio del flujo incesante de la experiencia. Y esto es algo que usted sabe desde hace literalmente millones de años y no hay, en consecuencia, nada que le impida reconocerlo. Si usted comprende esto, descansa en lo que comprende, y eso precisamente es el Espíritu. Si usted no lo comprende descansa en lo que no comprende y eso, precisamente es el Espíritu. Por toda la Eternidad solo hay Espíritu, el testigo de este, y de este, y también de este instante… hasta el mismísimo fin del mundo.

 

Palabras de Ken Wilber -“El ojo de la contemplación”-

 

El: Palabras que mueven algo muy profundo en mí. Pero, ¿para que puede servirme a mi?

 

Ella:¿De qué te sirve por ejemplo, darte cuenta de que estás elevando innecesariamente la voz, o de que si miras por la ventana estará lloviendo y sin querer vuelves a repetir por tercera vez algo ya dicho? darse cuenta nunca será estéril. Observa que la diferencia cualitativa entre los actos automáticos y los actos conscientes u observados, resulta más notable de lo que tal vez te puedas imaginar. Cuando te auto-observas como propio proceso pensante, tienes opciones distintas a lo que simplemente le “gratifica” o le “sale” o “sientes” hacer. Si no te das cuenta, careces de toda opción, y en consecuencia tu comportamiento no deja de parecerse al de un organismo que funciona con el automatismo de sus puras necesidades biológicas, de sus pulsiones emocionales y de su condicionado programa general.

¿Podríamos decir que la película está ya rodada y, que nuestras llamadas -elecciones- son tan sólo premoniciones de nuestra más nuclear intuición?…

lo importante no es lo que creéis, sino lo que hacéis, lo que sois y lo que sentís.” Buda

Acaso te crees que por tener un cuerpo con autonomía, y una mente pensante, y una capacidad mas o menos limitada para actuar creyéndote individual, libre etc, etc. has dejado de pertenecer al océano infinito del espacio, cuando creas pequeñas fracciones de tiempo ilusorias… Donde el Espíritu , Tú; es eso mismo todo el tiempo, tú eres eso todo el tiempo, pura conciencia y bienaventuranza. Si pudieras llegar a comprenderlo… ya no necesitarías terapia, te habrías convertido en terapeuta, para ti mismo y para toda la humanidad, que conste que a eso hemos venido, a reducir el sufrimiento y a escuchar al que tenemos al lado, a nosotros y a ser el testigo de la bienaventuranza. No lo olvides amigo.