La Casa Misteriosa de los 100 espejos. ( cuento, terapia metafórica)

Enviado por el Dic 25, 2014 en Cuentos, General, Niños, Psicoterapia Transpersonal

Se dice que hace tiempo, en un pequeño y lejano pueblo, había una casa abandonada en la que nadie había vivido en mucho tiempo. Cierto día, un perrito pequeño se había perdido, y  buscando un lugar donde descansar, consiguió entrar en la casa por un agujero de una de las puertas que daban al jardín.

  El perrito, algo deprimido y cansado, sintió curiosidad por aquel tranquilo lugar, empezó a subir las viejas escaleras de madera. Justo arriba en el rellano vio una enorme puerta semi-abierta que le inspiró curiosidad.

 Con pasos delicados entró en la habitación, estaba vacía, y con gran sorpresa se dio cuenta de que en esta mágica habitación había 100 perritos más mirándole tan fijamente como él los observaba a ellos.

  El perrito, sorprendido, comenzó a mover la cola y a levantar sus orejas poco a poco.

  Los 100 perritos, hacían lo mismo. Luego, sonrió y le ladró alegremente a uno de ellos. ¡ El perrito se sorprendió al ver que los 100 perritos le sonreían y le ladraban alegremente a él! La pena y la soledad desaparecieron de inmediato, se sintió entre amigos y empezó a platicar su ladrido alegremente.

  Cuando el perrito salió de la habitación, se quedó dando vueltas a su cabeza,  pensando para sí mismo ¡Qué lugar tan agradable! ¡Vendré más veces a esta casa, cuantos amigos he hecho en un momento!

  Otro día más tarde, otro perrito callejero, entró en la misma habitación, pero su reacción al ver a tantos perritos fue muy diferente, este perrito, al ver a los otros 100, se asustó muchísimo, se sintió amenazado, ya que lo miraban con agresividad, con mal humor, con dominancia, por lo que empezó a gruñir para defenderse, y comprobó que los 100 perritos le gruñían de manera insistente. Muy asustado y enfadado salió de la habitación bajando precipitadamente  las escaleras para escapar.

 

  Cuando el perrito salió de la casa pensaba: ¡Dónde me he metido!  ¡Qué lugar tan horrible es este! ¡Nunca más quiero volver a entrar aquí! Dolorido y amargado por su mala suerte se dirigió al río cercano para beber agua y rumiar su soledad.

 

  En la entrada de la casa vieja, había un letrero que decía: “La casa de los 100 espejos”. Nuestros pensamientos  se proyectan fuera de nosotros como haces de energía que son recogidos por las personas que nos rodean y como en un espejo recibimos lo que hemos proyectado. Cuando emitimos tolerancia, amistad, paciencia, buen humor, alegría, sencillez, bondad, resulta que, como en el cuento vemos la imagen proyectada en el otro/a de la calidad de nuestro interior, se produce la empatía y la vida es más sencilla y fácil.

En otros momentos de mal humor, desconfianza, cansancio por acumulación de negatividad, vemos en los demás la imagen de nuestro propio malestar, vemos lo que queremos ver, equivocándonos casi siempre al valorar la situación, terminando por fastidiarnos el día culpando fuera de nosotros el mal rato ocasionado.

El ser humano está diseñado para ser asertivo con sus semejantes, es el magnífico diseño de la evolución, somos seres sociables,  los opuestos llenos de negatividad enferman nuestro ser porque van en contra de nuestra esencialidad.