El sabio y el alacrán. Cuento. Ideario Universal.

Enviado por el Jul 17, 2014 en Cuentos, General, Niños

Estaba el sabio en la orilla de un río  tomando el sol de la mañana,  cuando observó que entre las piedrecitas bañadas por el agua cristalina;  un alacrán que estaba intentando salir,  probaba a  agarrarse a las piedras resbaladizas pero le era imposible. La corriente era demasiado fuerte para este pequeño animal, el sabio se dio cuenta de que se estaba ahogando, por lo que decidió sacarlo del agua, pero, cuando lo hizo, el alacrán le picó.

En ese mismo instante en que sentía el dolor, soltó al alacrán, y el animal cayó al agua y de nuevo comenzó a ahogarse. El sabio al verlo debatirse de nuevo sintió compasión del pequeño animal y volvió a intentar sacarlo del agua por segunda vez, y de nuevo el alacrán le picó.

Alguien que había observado todo se acercó al sabio y le dijo:

—Perdone Maestro, ¿No se da cuenta de que cada vez que intente sacar al alacrán del agua le picará? 

El maestro respondió:

—La naturaleza del alacrán es picar, y eso no va a cambiar la mía, que es ayudar.

Y entonces, ayudándose de una hoja, el maestro sacó al animalito del agua y le salvó la vida.

El que estaba mirando quedó en silencio.

Ayudar es a veces una lección de elegir la manera en la que el otro va a poder asimilar y recibir la ayuda, la hoja de un árbol le permitió al alacrán salir con vida, el sabio supo aceptar la condición del animalito. Esto lo podemos aplicar a nuestras vidas, valorando y sabiendo en que momento  evolutivo están nuestros semejantes,  saber que podemos ser “picados”, por ellos, porque no tienen otro argumento para estar en sus vidas. El equilibrio es siempre perfecto cuando estamos conectados con nuestra naturaleza esencial.

El que no quiere ayuda, el que no puede abrirse, suele caer en el mismo lugar donde sufría,  tropezar con la misma piedra una y otra vez, hasta que  siente que se está ahogando en el río de la vida, que siempre  nos lleva al mar, al océano de todas las configuraciones; pedir ayuda o no pedirla es una cuestión de inteligencia emocional. Si puedes resolverlo solo, hazlo. Si no puedes, pide ayuda, de todas maneras acabarás por resolverlo, solo que puedes tardar un poco más.